Pakistán, viaje al corazón de la tierra

Pakistán, viaje al corazón de la tierra

Islamabad, Gilgit, Hunza, Khunjerab Pass, Skardu, Hushe, Farmisang, Brumbrama, Lahore

Precio orientativo: 4099 EUR

Descubre Pakistán, viaje al corazón de la tierra con Sebastián Álvaro

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Comenzó a trabajar en TVE y desde 1981 se dedicó a crear y dirigir un nuevo formato de documentales de aventura con el nombre de “Al filo de lo Imposible” que se consolidaría como uno de los programas de mayor prestigio de la televisión de todos los tiempos. Durante más de 30 años ha sido el mayor jefe de expediciones de aventuras de España, capaz de acometer y filmar las aventuras más arriesgadas, desde la ascensión de las catorce cumbres hasta las travesías al Polo Norte y al Polo Sur, la de la cordillera de los Andes en globo aerostático, o la de los desiertos del Taklamakán y el Gran Mar de Arena. Ha realizado, además, la exploración de lugares tan inhóspitos como el cañón del Yarlung Tsangpo, Antártida, Tierra de Fuego, Karakorum y Georgias del sur. En la actualidad sigue impulsando y dirigiendo expediciones de aventura de alto nivel, al tiempo que coordina varios proyectos de ayuda humanitaria en lugares de alta montaña encaminados a cambiar las condiciones de vida de lugareños de Nepal y Pakistán. Por su trabajo ha sido condecorado con tres medallas al mérito militar y el Premio Nacional del Deporte. Es autor de más de quince libros, conferenciante y articulista.

Descripción del programa

En esta zona de Pakistán, donde se entrecruzan el Karakórum, el Himalaya, el Hindu Kush y el Pamir, la naturaleza es desmesurada. Es un viaje por los valles más profundos y remotos de la Tierra, con sus inmensos glaciares, ríos impetuosos disfrutando de valles apacibles a la sombra de los gigantes de la Tierra. Por último, nos perderemos en una de las aldeas más remotas del Karakórum, para observar las noches inundadas de estrellas, junto a los habitantes de este último paraíso de la tierra, los baltíes, es una experiencia que no se olvida jamás. Al ritmo más humano, el que marcan nuestros pasos, descubriremos algunos de los paisajes más grandiosos del planeta. El Karakórum es el reino de la belleza donde las experiencias y las sensaciones son siempre inolvidables. Es “el Corazón de la Tierra”, el último refugio donde todos los amantes de la Naturaleza salvaje pueden apreciar la majestuosidad de las grandes montañas y sentir la armonía del universo. El viaje comenzará recorriendo la conocida como Karakórum Highway, seguiremos el curso del río Indo hasta el valle de Hunza, uno de los más bellos del planeta que inspiró la famosa leyenda de Shangri La. y paso clave de la Ruta de la Seda para acceder a los mercados del jade y la seda china. Después de ver los grandes glaciares, como el Pasu y el Hispar, regresaremos por la misma carretera para visitar Gilgit, ciudad de parada y reunión de las grandes caravanas que se proveían de todo lo necesario antes de acometer las etapas más duras y peligrosas. Desde Gilgit el viaje se encamina en dirección a Skardú (2400 mts), la capital del Baltistán, a través del imponente Gran Cañón del Indo. Con buen tiempo se puede observar el espectáculo del Nanga Parbat sobresaliendo siete mil metros por encima del valle del Indo. En este tramo tendremos la fortuna de seguir uno de esos ramales de la Ruta de la Seda donde aún quedan numerosos vestigios, grabados en piedra, dejados por las caravanas que unían las zonas bajas de India, y el milenario oasis chino de Kashgar. Paisajes inigualables, Historia y Aventuras. Es uno de los grandes atractivos de la Karakórum Highway. Y Hushé, perdida a 3.200 mts es la aldea más bella y amable del Karakórum, en donde gracias a la tenacidad de Abdul Karim, la Fundación española Sarabastall lleva a cabo un proyecto de cooperación desde hace 22 años. Un pequeño mundo dentro del corazón de las montañas más altas de Asia. Allí realizaremos una pequeña caminata de tres días a los pies del Masherbrum (7821 m), la primera montaña del Karakórum en ser cartografiada por el capitán Montgomeri. Ver los cielos estrellados del Karakórum es uno de los grandes atractivos de este periplo por el corazón más agreste y altivo del planeta.

Itinerario

Del día 1 al día 2

España - Pakistán

Presentación en el aeropuerto para embarcar en vuelo regular en conexión con destino final Islamabad. Noche abordo. Llegada. Recepción y traslado al hotel. Alojamiento.

Día 3

Islamabad- Gilgit (12-14 horas)

Salida a Gilgit temprano por la mañana autobús con aire acondicionado por la Karakorum High Way. Noche en Hotel. Si inicia por carretera el viaje que en buena medida sigue viejos caminos de la Ruta de la Seda que, desde al menos desde hace dos mil años, unían Oriente con Occidente. Fue denominada así por el geógrafo alemán Ferdinand Richtofen a finales del siglo XIX y en realidad no deja de ser un nombre paradójico pues ni hubo una sola ruta, sino varias, y aunque la seda fue uno de los grandes productos de intercambio, tampoco lo fue en exclusividad pues otros muchos productos y mercancías también viajaron en uno y otro sentido. Durante siglos obedeció a la necesidad de unir mundos tan opuestos, distintos y distantes, como eran Oriente y Occidente. Desde comerciantes, como los hermanos Polo, que deseaban prosperar encontrando nuevos y preciados artículos con los que enriquecerse, compensando de esta forma sus arriesgadas misiones comerciales, hasta misioneros o militares con afanes expansionistas y de conquista de nuevos territorios para los diversos imperios que confluyen a lo largo del camino, hicieron de la Ruta de la Seda una de la vías de comunicación más importantes en la Historia de la Humanidad. Hoy, su heredera natural, en uno de sus tramos más importantes en esta zona, es la Karakorum Higway, que sigue cumpliendo las mismas funciones de antaño, en este caso uniendo la capital de Pakistán, a través de 1.334 Km de la carretera más sinuosa y peligrosa de la zona, con la ciudad de Kashgar, conocida desde tiempos inmemoriales como "la perla de la Ruta de la Seda". Recorreremos buena parte del tramo más espectacular e interesante. El viaje es largo, aunque haremos alguna parada para ver algún petroglifo que se encuentra cerca de la carretera.

Día 4

Gilgit-Hunza (3 horas)

Noche en Hotel. El viaje de Gilgit a Hunza nos depara la visión de una espléndida garganta, de lados escarpados, por donde pasaban las antiguas caravanas de la ruta de la seda. Los inverosímiles caminos discurrían a mitad de las paredes, ya que en verano era imposible caminar a la orilla del río por sus crecidas y en invierno los altos pasos al norte están bloqueados por la nieve. Todavía se ven algunos tramos del viejo camino colgando en el vacío. Resulta conmovedor imaginar a aquellas caravanas de hombres y animales franquear estos pasos, donde además eran hostigados por bandidos y tormentas de una ferocidad inigualable en otras partes del mundo. Bajo el punto de vista geográfico el Rakaposhi (7788 mts) domina abruptamente el valle -provocando uno de los mayores desniveles del planeta- dando lugar a dos mundos complementarios y contrastados. Por un lado la fiereza de la alta montaña que desparrama sus glaciares hasta el valle. Por otro lado, la belleza del valle de Hunza, mítico por sus paisajes, originalidad y tradicional aislamiento, sólo roto en los últimos tiempos por la carretera que le une con China. Es una unidad paisajística y étnica en los confines de las montañas asiáticas, con poblaciones situadas sobre terrazas fluviales y conos ingentes de deyección, colgados en rellanos entre la feroz montaña, de laderas desnudas e inestables, y el bravo río del fondo, que separa las dos márgenes de modo casi infranqueable. En estas tierras cada pulgada de terreno es aprovechada gracias a un laborioso sistema de terrazas y canales de agua, que traen desde lugares increíbles de las montañas hasta los campos de cultivo. De los torrentes de origen glaciar se toman las aguas que fertilizan los cultivos. Este milagro es debido al eficiente trabajo de los habitantes de Hunza, que han logrado prosperar muy por encima de sus vecinos y a los que ayuda de forma decisiva, como en otros lugares de la zona norte, la Fundación Aga Khan, una organización de religión ismaelita con gran influencia en Pakistán. El valle de Hunza, situado a unos 2500 metros de altitud, es realmente una tierra de fábula, "rica, fecunda y con una eterna belleza". Los colores cambian con las estaciones: verde esmeralda en primavera, amarillo dorado y naranja en otoño y sobre éste paisaje de ensueño, dominando el valle, se levantan las impresionantes moles del Diran Peak (7260 mts), el Rakaposhi (7788 mts) y el Ultar Peak (7.388 mts). Cuentan que este valle fue una de las fuentes reales de inspiración de "Horizontes perdidos" de James Hilton (además de los relatos de Joseph Rock corresponsal de National Geografic en China), de donde surgiría la leyenda Shangri-La, un valle perdido en medio de altas montañas, idílico e inaccesible, donde la gente gozaba de una vida mucho más larga viviendo feliz en un mundo en paz. Lo cierto es que en un país con una media de vida muy baja es normal ver ancianos en Hunza de más de 80 años. Un estudio universitario demostró que su longevidad se debe a su alimentación, basada en los albaricoques, un clima suave y un modo de vida con menor presión. Los habitantes de Hunza dicen ser descendientes de cinco soldados de Alejandro extraviados. Lo cierto es que hay numerosas personas de piel y ojos claros y rubios cabellos y un moderno estudio genético ha encontrado ascendencia griega, tal vez de soldados o comerciantes que llegaron hasta estos remotos valles perdidos en las montañas. De hecho el antiguo reino de Hunza no formó plenamente parte de Pakistán hasta 1974 y tuvo relaciones con Tíbet y China. La economía, basada en el turismo, las cabras, trigo, albaricoques y nueces, les hacen prósperos y autosuficientes. En Hunza visitaremos la capital Karimabad, hoy muy turística, donde se encuentran el palacio de los Emires y el fuerte, con claras influencias tibetanas, que fue levantado en un impresionante emplazamiento para vigilar y defender el valle. El conjunto está guardado por una torre de vigilancia de 1531 con puertas y ventanas talladas en madera. Tras el fuerte parte una senda estrecha que conduce hasta el frente del glaciar de Ultar, bajo el pico del mismo nombre, formado por magníficas paredes y agujas de granito.

Día 5

Hunza-Khunjerab Pass

Saldremos en autobus hacia el collado del Khunjerab en la frontera de China pasando por el lago Attaabad. Un lago formado por un terremoto que represó el río. Pararemos para ver algunos de los paisajes más sorprendentes, y el glaciar de Pasu. Se regresa de la frontera de china para volver a Hunza. Noche en Hotel.

Día 6

Hunza-Gilgit-Skardu

Volvemos a recorrer la KKH, parando en Gilgit parar para comer y continuamos hacia a Skardu pasando el gran cañón del Rio Indus llegar en Skardu . Noche en Hotel. Los 174 kilómetros que separan el río Gilgit de Skardú, que recorren en su mayoría el Gran Cañón del Indo, es el tramo más espectacular de toda la carretera que vamos a transitar, tallada sobre la roca en muchos tramos, y desde el que se observa una de las más espléndidas obras de la naturaleza. El río Indo se encajona y se ajusta a los espolones que descienden de estas montañas, se pierde entre ellas, erosionando y labrando un cañón soberbio por el que ruge y cabalga entre estos altos paisajes. Este tramo del río, uno de los ríos más turbulentos del mundo, fue descendido a tramos por el equipo de piragüistas de Al Filo de lo Imposible. Durante un mes navegaron y reconocieron cada rebufo, las olas y el vértigo de espuma desbocado, viviendo emociones de esas que no se olvidan en toda una vida de aventuras. El conjunto del río Indo y las cumbres resplandecientes de nieves eternas es de un vigor magnífico. Y el mayor abismo de la Tierra por encima de las tierras emergidas. Pues desde el río a la cima del Nanga Parbat existe un desnivel de siete mil metros de altura. Desde el paso de "la Batidora", bautizado así por la fuerza que se concentra en el punto más estrecho de todo el cañón, capaz de triturar cuanto encuentra a su paso, todavía quedan 99 kilómetros hasta la ciudad de Skardú. Al final un puente colgante de metal, controlado por el ejército de Pakistán, sirve para cruzar el Indo y se accede al comienzo del gran valle oval donde se asienta Skardú. Conviene recordar, aunque generalmente hay varios letreros avisándolo, que está terminante prohibido hacer fotografías de los puentes, y de este en concreto, pues están considerados de alto valor estratégico por el alto mando militar. En este lugar el vertiginoso río parece transformarse en un extenso lago de decenas de kilómetros. Desde el puente parece que un imaginario gigante hubiese dado un corte con su espada para abrir el cañón por el que el Indo que se desboca labrando la garganta que acabamos de descubrir. Hasta el centro de Skardú aún nos queda casi una hora de coche. Pero se ha cubierto el primer objetivo, llegar a la capital del Baltistán.

Día 7

kardú-Hushe

En jeeps salimos a Hushe, el último pueblo en el Valle de Hushe. En Hushé, la aldea más bella y amable del Karakorum donde, en sus verdes sembrados y el olor a flores, ríos y animales, se abandona la civilización tal y como la conocemos. En esa aldea, gracias a la tenacidad de Abdul Karim, la Fundación Sarabastall de Caspe lleva a cabo un proyecto de cooperación desde hace 22 años. Hushé, una aldea perdida a 3.200 metros de altitud y fuera de los itinerarios comunes, es un pequeño mundo dentro del corazón de las montañas más altas de Asia, impregnado de la sabiduría de pobre gente que sobrevive entre valles perdidos y pasos ocultos, que comparte territorio con los últimos leopardos huidizos, en trance de extinción, que huyen cada vez más arriba y más lejos, a medida que la voracidad del hombre y la globalización les roba parcelas de exclusividad y soledad. Las montañas de Hushé forman un paisaje de una grandeza imposible de describir con palabras, tajado por un torrente violento que desciende de las altas montañas dejando tras de sí un rastro de piedras volcadas. Cuando se cruza ese torrente parece que se entra en otro mundo. En la aldea persiste la calma acogedora que transmiten la gente y un paisaje amable. Los hombres, tan duros y orgullosos como el granito del que se forman estas montañas, se ganan la vida porteando en verano, con unas pocas cabras y un pedazo de tierra estéril a la que arrancan, tras una dura brega, unos kilos de trigo y patatas. Las mujeres se encargan del ganado y de los niños. También de la agricultura. Desde Hushé se accede a otro Karakorum, desconocido y casi inexplorado, donde es posible una nueva mirada, perdida y fascinada, en la lejanía de un paraíso todavía prohibido. En Hushé acaba bruscamente el sentido conjunto de la civilización tal y como nosotros la conocemos. Aquí comienza, como un enigma en soledad, un misterio mayor formado por grandes picos, con valles y glaciares prohibidos que configuran un paisaje desgarrado, descrito como "la más genial expresión de las fuerzas orogénicas del planeta". Todo cobra sentido cuando se asiste a un atardecer viendo dorarse el Masherbrum, la montaña más colosal y alta del valle. En Hushé, la vida continúa al margen del mundo, lenta e imperturbable. Llegar a Hushé es volver a casa.

Día 8

Hushe- Farmisang (6/7 horas)

Trekking desde Hushe, camino de la base del K1 o Masherbrum (7821 m). Saliendo de la aldea primera se cruza, por un puente colgante, y luego se remonta el río Hushé. Se cruza uno de los últimos sabinares del Karakórum, por un camino sencillo que va adquiriendo lentamente más altitud. Pasamos por el Campo Dumsam, dejando a la Izquierda el valle Aling, uno de los últimos valles inexplorados e inescalados de la zona. Se llega a dormir en Campo Farmisang, Noche en tienda.

Día 9

Farmisang a Brumbrama

Trekking desde Campo Farmisang a Campo de Brumbrama. Noche en tienda.

Día 10

Pérdidos en el paraíso

Noche en tienda.

Día 11

Campo base a Hushe

Trekking desde Campo base Masherbrum, a Hushe Noche en Hotel.

Día 12

Hushe-Skardu

Regresaremos muy temprano desde Hushe en jeep a Skardu después comer Visitar el Gran Buda, el Lago Sadpara y el plató de Deosai. Regreso a Skardu y noche en Hotel.

Skardú está situada a unos 2400 metros de altitud y es capital de la región del Baltistán, aquí comienzan las marchas y expediciones más importantes del Karakorum. En los bazares de Skardú se hacen las últimas compras y también se concentran los porteadores para ser contratados. Pero Skardú no sólo es un punto de paso obligado, también es uno de los lugares más bellos y apacibles de Pakistán, ya al pie de las montañas más impresionantes de la Tierra. Es uno de esos pocos lugares que, todavía al margen de la globalización, muestran la grandiosidad de nuestro planeta. Desde la terraza del motel Concordia se pueden observar las montañas, que ya superan los cinco mil metros, y el lento discurrir del Indo en el valle donde se asienta la mayor población del Baltistán. Es obligatoria la visita al famoso Buda de Satpara, grabado sobre un bloque de granito, y uno de los más hermosos testimonios del pasado budista de esta zona. Se puede complementar esta visita, con la visita al lago de Sadpara y al plato de Deosai, una especie de adelanto del altiplano del Tíbet

Día 13

Skardu-Lahore

Volaremos desde Skardu a Lahore. Noche en hotel.
Día 14

Lahore

La capital del Punjab, el granero de Pakistán, es la ciudad más artística y monumental de todo el país y, por ello, probablemente la más turística. Hay vuelos diarios desde Islamabad y una moderna autopista permite llegar a Lahore en menos de tres horas. Es una ciudad eminentemente india en su cultura. Fue durante tiempo la capital del imperio Mogol y mantiene numerosos palacios, jardines y monumentos, tanto de este período como de la herencia dejada por los ingleses. Tiene unos siete millones de habitantes, lo que la convierte en una ciudad típicamente pakistaní, es decir caótica y populosa. En sus calles conviven los camiones, los coches japoneses último modelo, con carros tirados por todo tipo de animales como bueyes, asnos, caballos o camellos. Es imprescindible la visita al museo que contiene un resumen de la historia del subcontinente y es el mejor de Pakistán. Es famoso por la colección de escultura de arte Gandhara, que floreció en la región entre los siglos II a. C. y el VI d.C., y que muestra la gran influencia helenística debida al paso de Alejandro y su ejército en la campaña de la India. La joya de la corona del museo es la estatua de Sakyamuni Buda, o Buda en ayuno, que muestra a un Buda sentado con el cuerpo en situación de extrema debilidad, con los ojos hundidos en las cuencas, las costillas marcadas en la piel y con barba. Es una representación de Buda de extremo ascetismo muy poco frecuente en Asia. El fuerte construido en 1566 ha sido demolido, reconstruido y restaurado varias veces a lo largo de la historia, pero, a pesar de todo contiene unos magníficos jardines y un suntuoso palacio. Quizás el edificio más relevante sea la bellísima mezquita Badshahi, de arquitectura mogol que puede visitarse y es una de las más grandes del mundo. Entre la mezquita y el fuerte puede admirarse el mausoleo del maharajah Rangit Singh, una mezcla de arquitectura islámica e hindú.

Día 15

Pakistán-España.

Traslado al aeropuerto a la 0:30 para embarcar en vuelo en conexión de regreso a España.

Información destino

  • Islamabad

    Islamabad es la capital de Pakistán, situada en la meseta de Potwar al norte del país, dentro del Territorio Capital de Islamabad. La zona ha sido, históricamente, parte de las encrucijadas del Punjab y la Frontera del Noroeste (el paso de Margalla ha sido una puerta histórica en la Provincia de la Frontera del noroeste). La antigua capital nacional, Rawalpindi, se encuentra a tan sólo 14 km de Islamabad.

    La ciudad fue construida durante la década de los años 1960 como una ciudad planificada para reemplazar a Karachi como capital pakistaní. El desarrollo del país se concentró en dicha ciudad y el presidente Ayub Khan quiso establecer una distribución más equitativa. Islamabad es una ciudad moderna y limpia, en especial si se la compara con el resto de urbes pakistaníes. La ciudad queda dividida en diferentes zonas y/o sectores como la zona diplomática, el distrito comercial, el educacional, la zona industrial y las zonas de recreo donde abundan comercios dedicados al ocio y parques. El monumento o edificación más notable y famoso de Islamabad es la Mezquita Faisal, conocida por su arquitectura y sus enormes dimensiones. El coste de la construcción fue cubierto por el Rey Faisal de Arabia Saudita.

    El territorio de Islamabad, está situado en la meseta de Pothohar, considerado uno de los primeros sitios de asentamientos humanos en Asia. Algunos de los primeros artefactos de la Edad de Piedra en el mundo han sido encontrados en esta meseta, que datan de hace 100 000 a 500 000 años. Piedras rudimentarias recuperados de las terrazas del río Soan dan testimonio de los esfuerzos del hombre primitivo en el período interglacial. También se han encontrado artículos de cerámica y utensilios que datan de la prehistoria. Las excavaciones han revelado evidencia de una cultura prehistórica. Por lo que reliquias y cráneos humanos que han sido encontrados datan de aproximadamente el año 5000 a.c., la región muestra como era el hogar de personas neolíticas que se establecieron en las orillas del río Soan, que desarrollaron pequeñas comunidades por la región en torno al 3000 a. C. Situado en un extremo del valle del Indo, el área era una pronta solución del área de la comunidad. Su civilización floreció aquí entre los siglos XXIII y XVIII antes de Cristo. Un pueblo budista también vivió en la región. Muchos de los grandes ejércitos como los de Babur, Genghis Khan, Tamerlán y Ahmad Shah Durrani utilizaron el corredor a través de Islamabad en su camino para invadir el resto del subcontinente indio. La Islamabad moderna se basa en el antiguo asentamiento conocido como Saidpur. Los británicos tomaron el control de la región a partir de 1849 y construyó el acantonamiento más grande de Asia del Sur en la región.

    Cuando Pakistán se independizó en 1947, Karachi fue su primera capital. En 1960, Islamabad se construyó como la capital poco a poco por varias razones. Tradicionalmente, el desarrollo en Pakistán se centró en el centro colonial de Karachi, y el presidente Ayub Khan quería que se distribuyera por igual. Por otra parte, Karachi tenía condiciones climáticas tropicales, y se encuentra en un extremo del país, por lo que era vulnerable a los ataques desde el mar Arábigo. Pakistán necesitaba una capital que fuera fácilmente accesible desde todas las partes del país. Karachi, centro de negocios, también se consideró inadecuada en parte debido a la intervención de los intereses empresariales en los asuntos de gobierno. La situación recién seleccionada de Islamabad estaba más cerca del cuartel general del ejército en Rawalpindi y el disputado territorio de Cachemira en el norte.

    En 1958, una comisión se constituyó para seleccionar un sitio adecuado para la capital del país, con especial énfasis en la ubicación, el clima, la logística y las necesidades de defensa, junto con otros atributos. Después de un extenso estudio, la investigación, y una revisión exhaustiva de los sitios potenciales, la comisión recomendó la zona noreste de Rawalpindi (1959). Una empresa griega de arquitectos, Konstantinos Apostolos Doxiadis, diseñó el plan maestro de la ciudad basada en un plan de la red, que era de forma triangular con el vértice hacia las colinas de Margalla. La capital no fue trasladada directamente desde Karachi a Islamabad, fue desplazada primero temporalmente a Rawalpindi, a principios de los años sesenta, y luego a Islamabad cuando el trabajo esencial del desarrollo se completó en 1966.

  • Lahore

    Lahore es una ciudad de Pakistán, la más poblada y capital del Punyab paquistaní y la segunda más poblada del país después de Karachi. Está ubicada en el extremo noreste, cerca de la frontera con el estado indio de Punjab.

    Lahore es una de las ciudades más ricas de Pakistán, con un PIB estimado de $58.14 mil millones (PPA) en 2014, es el centro cultural histórico de la región de Punyab, y es una de las ciudades más socialmente liberalesprogresistas y cosmopolitas del país.

    Los orígenes de Lahore se extienden a la antigüedad. La ciudad ha sido controlada por numerosos imperios a lo largo de su historia, incluidos los shahis hindúes, gaznávidas, gúrides y el Sultanato de Delhi en la época medieval. Lahore alcanzó el apogeo de su esplendor bajo el Imperio mogol entre finales del siglo XVI y principios del siglo XVIII, y fue su ciudad capital durante varios años. La ciudad fue capturada por las fuerzas del emperador persa Nader Shah en 1739, y cayó en un período de decadencia mientras se disputaba entre las diferentes potencias. Lahore finalmente se convirtió en capital del Imperio Sij a principios del siglo XIX y recuperó gran parte de su esplendor perdido. Lahore fue luego anexada al Imperio Británico, y se convirtió en capital del Punjab británico. Lahore fue fundamental para los movimientos de independencia tanto de India como de Pakistán, siendo la ciudad el lugar de la declaración de Independencia india y la resolución que pedía el establecimiento de Pakistán. Lahore experimentó algunos de los peores disturbios durante el período de la Partición que precedió a la independencia de Pakistán. Tras la independencia en 1947, Lahore fue declarada capital de la provincia paquistaní de Punjab, y ahora es la ciudad punyabi más grande del mundo.

    Lahore ejerce una fuerte influencia cultural sobre Pakistán. Lahore es un importante centro de la industria editorial de Pakistán, y sigue siendo el principal centro de la escena literaria de Pakistán. La ciudad alberga el Festival Literario Anual de Lahore, considerado uno de los principales eventos culturales del sur de Asia. La ciudad es también un importante centro de educación en Pakistán, con algunas de las principales universidades de Pakistán con sede en la ciudad. Lahore es también el hogar de la industria cinematográfica de Pakistán, Lollywood, y es un importante centro de música Qawwali. La ciudad también alberga gran parte de la industria turística de Pakistán, con importantes atracciones como la famosa Ciudad amurallada, numerosos santuarios sij y las mezquitas de Badshahi y de Wazir Khan. Lahore también alberga el fuerte de Lahore y los jardines de Shalimar, ambos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

    Según una leyenda, basada en tradiciones hinduistas meramente orales, Lahore habría sido fundada por Lava, uno de los dos hijos del rey-dios Rama (héroe del relato épico hindú Ramaiana, del siglo IV a. C.). En la tradición, el hijo de Rama se llama Loj: de allí Loh-awar (fuerte de Loh) o Lojor.